Una escuela pastoral
Desde el trabajo de la interioridad, fomentamos el descubrimiento del propio valor y potencial, favoreciendo una mirada atenta y sensible hacia un mismo, los demás y el mundo que nos rodea. Este curso, este camino se concreta especialmente en los ejes de misión “Restaurar la belleza” y «Escuchar y responder”, que nos invitan a salir al encuentro del otro, ponernos a su lado, escucharlo y acompañarlo, ofreciendo una respuesta próxima y comprometida a sus necesidades.
Cuídate. Mírate. Transforma.
Este curso nos adentramos en la tercera y última palabra del lema: Transforma. Después de cuidarnos y mirarnos por dentro, llega el momento de llevar todo este aprendizaje hacia afuera. Transformar implica compromiso, responsabilidad y valentía: poner nuestros dones y capacidades al servicio de los demás y del mundo que nos rodea. Cuando estamos en sintonía con nosotros mismos, podemos relacionarnos desde el amor, la empatía, la comprensión y la ternura.
Para avanzar en este camino, continuaremos trabajando nuestra propuesta de educación en la interioridad con el proyecto En Ti, presente en todas las etapas de infantil, primaria y ESO. A través de experiencias significativas, queremos acompañar a cada alumno/a en su autoconocimiento, para que pueda quererse, desarrollar su potencial y encontrar su propio camino. Este trabajo interior toma sentido cuando se refleja en la manera de relacionarnos y actuar. Así, el crecimiento personal del alumnado también contribuye a transformar el entorno y la sociedad, fomentando la comunión y el respeto mutuo.
El Padre Francesc Palau nos recuerda, con su testigo, que transformar requiere salir de nosotros mismos y ponernos al servicio de los demás. Los cambios no siempre son inmediatos, pero cada gesto, palabra y acción pueden contribuir a hacer crecer la belleza que nos rodea.
Transforma es, en definitiva, una invitación a pasar de la mirada a la acción: transformarnos para transformar el mundo, asumiendo que el futuro está también en nuestras manos y que, entre todos, podemos construir una sociedad más humana, justa, solidaria y sostenible.
Cómo nos dice San Pablo: «No os amoldéis en este mundo, sino transformaos por la renovación de vuestra mente» (Romanos 12,2).

